|

|

La
palabra
deriva
del
adjetivo
griego
mathematikós,
formado
a
partir
del
nombre
"máthema"
(ciencia,
conocimiento)

Pues
la
historia
es
la
siguiente:
estaba
Carl
Friedrich
Gauss
allá
por
el
año
1787
en
la
escuela.
Tenía
unos
10
años
de
edad.
Con
esa
edad
pasó
lo
que
tenía
que
pasar,
todos
los
niños
empezaron
a
tirarse
papeles,
tizas,
etc.
En
ese
momento
apareció
el
profesor
y
cabreado
como
estaba,
ordenó
a
todos
los
niños
que,
como
castigo,
le
sumaran
todos
los
números
del
1 al
100.
El
profesor
debió
pensar:
¡que
idea
mas
buena
he
tenido!.
¡Durante
un
buen
rato,
me
dejarán
todos
estos
mocosos
en
paz!.
A
los
pocos
minutos,
nuestro
pequeño
genio
se
levantó
del
pupitre,
y
entregó
la
respuesta
correcta:
5050.
El
profesor,
asombrado,
debió
pensar
que
había
puesto
un
número
al
azar,
y se
dispuso
él
mismo
a
hacer
la
interminable
suma.
Al
cabo
de
un
buen
rato,
comprobó
que,
efectivamente,
la
suma
pedida
era
5050.
No
es
que
Gauss
fuera
un
calculador
extraordinario,
capaz
de
hacer
sumas
a la
velocidad
de
un
ordenador
moderno.
Gauss
llegaría
a
ser
uno
de
los
mejores
matemáticos
de
la
historia,
y
los
matemáticos
no
calculan:
piensan...
Lo
que
hizo
Gauss
fue
lo
siguiente:
Tenía
que
sumar
los
siguientes
números:
1+2+3+4+5+6+7+8+9+.....................+95+96+97+98+99+100
Pero
nadie
le
obligaba
a
sumarlos
por
orden.
Gauss
se
percató
de
un
hecho
singular:
si
agrupaba
los
número
por
parejas,
tomando
el
primero
y el
último,
el
segundo
y el
penúltimo,
etc.,
tenía
lo
siguiente:
(1+100)=101;
(2+99)=101;
(3+98)=101;
(4+97)=101;
etc.
Es
decir,
todos
los
pares
de
números
sumaban
101.
Como
entre
el
uno
y el
100
podía
hacer
50
pares
con
esa
propiedad,
50 X
101
=5050.
Mas
tarde,
aplicaría
este
mismo
principio
para
hallar
la
suma
de
la
serie
geométrica
y
muchas
otras
series. |
|
“El príncipe
de los matemáticos”
No es exagerado este
título póstumo,
Príncipe de los
Matemáticos, acuñado
en una moneda, con
que el rey Jorge V
de Hannover honró a
Gauss tras su
muerte. Según E.T
Bell, y es una
opinión compartida
por la mayoría de
los historiadores de
la ciencia, Gauss
junto a Arquímedes y
Newton ocuparía el
podium de los
grandes genios de
las matemáticas a lo
largo de la Historia
No se puede entender
el avance y la
revolución de las
matemáticas del
siglo XIX sin la
mítica figura de
Gauss. Su figura
ilumina de forma
completa la primera
mitad del siglo. Sus
aportaciones se
producen en todos
los campos de las
matemáticas, tanto
puras – Teoría de
Números, Análisis,
Geometría – como
aplicadas –
Astronomía,
Geodesia, Teoría de
errores – y en
Física –Magnetismo,
Óptica, Teoría del
potencial...
Este gran matemático
alemán llevó las
Matemáticas del
siglo XIX a cumbres
insospechadas unas
décadas antes y
elevó la Aritmética
Superior a la cima
de las Matemáticas,
citando sus propias
palabras,
“las matemáticas
son la reina de las
ciencias y la
aritmética la reina
de las matemáticas”
La apacible
vida de un genio
precoz
El 4 de mayo de 1777
el viejo párroco de
la iglesia de
Wendengraben, en
Brunswick, Alemania,
procede a inscribir
en el registro
parroquial al más
reciente de sus
nuevos feligreses:
Johann Friedrich
Carl; se trata de un
niño varón, nacido
cuatro días antes,
el último día del
mes de abril, el
hijo de un humilde
matrimonio, la
pareja formada por
Geghard Dietrich
Gauss y Dorothea
Benze, ambos de 33
años.
Con el paso de los
años, este niño
abandonará su primer
nombre Johann y será
conocido en toda
Europa como Carl
Freidrich Gauss, así
es como firmará sus
obras.
Su padre, Geghard
Dietrich, desempeñó
a lo largo de su
vida los oficios
manuales más
diversos: jardinero,
como su padre,
matarife, albañil,
mantenedor de los
canales de riego de
la ciudad, maestro
constructor de
fuentes y hasta
cajero de una
sociedad de seguros
y pompas fúnebres.
Dorothea, su madre,
nació en Velpke, una
aldea próxima a
Brunswick. Su padre
era cantero y murió
de tuberculosis a la
edad de treinta
años, dejando a la
familia en una
situación precaria.
Dorothea tuvo que
emigrar a Brunswick,
junto a su hermano
Friedrich, cuando
contaba 26 años para
trabajar de criada.
Esta fue su
ocupación hasta que
en 1776 contrajo
matrimonio con el
versátil Geghard,
que había enviudado
unos años antes.
En el seno de esta
humilde familia, muy
alejada de los
salones ilustrados
de la nobleza
germana, el joven
Gauss va a dar
muestras tempranas
de su genio precoz.
Él mismo, ya
anciano,
acostumbraba a
alardear de haber
aprendido a contar
antes que a escribir
y de haber aprendido
a leer por sí mismo,
deletreando las
letras de los
nombres de los
parientes y amigos
de la familia. Y a
él le debemos el
relato de la
anécdota que le
coloca como el más
precoz de los
matemáticos. Cuando
tenía tan sólo tres
años, una mañana de
un sábado de verano,
cuando su padre
procedía a efectuar
las cuentas para
abonar los salarios
de los operarios a
su cargo, el niño le
sorprende afirmando
que la suma está mal
hecha y dando el
resultado correcto.
El repaso posterior
de Gerhard dio la
razón al niño. Nadie
le había enseñado
los números y mucho
menos a sumar
“Ligget se!”
(¡Aquí está!)
A los siete años,
tras serios
esfuerzos de
Dorothea para
convencer al padre,
Gauss ingresa en la
escuela primaria,
una vieja escuela,
la Katherinen
Volkschule, dirigida
por J.G Büttner,
donde compartirá
aula con otros cien
escolares. La
disciplina férrea
parecía ser el único
argumento pedagógico
de Büttner, y de
casi todos los
maestros de la
época.
A los nueve años
Gauss asiste a su
primera clase de
Aritmética. Büttner
propone a su
centenar de pupilos
un problema
terrible: calcular
la suma de los cien
primeros números.
Nada más terminar de
proponer el
problema, el
jovencito Gauss
traza un número en
su pizarrín y lo
deposita en la mesa
del maestro
exclamando: “Ligget
se!” (¡Ahí está!).
Había escrito 5.050.
La respuesta
correcta.
Ante los ojos
atónitos de Büttner
y del resto de sus
compañeros, Gauss
había aplicado, por
supuesto sin
saberlo, el
algoritmo de la suma
de los términos de
una progresión
aritmética. Se había
dado cuenta de que
la suma de la
primera y la última
cifra daba el mismo
resultado que la
suma de la segunda y
la penúltima, etc.,
es decir: 1+ 100 = 2
+ 99 = 3 + 98 = ...
= 101
Como hay 50 parejas
de números de esta
forma el resultado
se obtendrá
multiplicando 101 .
50 = 5.050
“Ligget se!”
Büttner tenía un
ayudante, un joven
estudiante de 17
años, Martin Bartels,
que se encargaba de
las clases de
escritura de los más
pequeños. Pero, por
suerte para Gauss y
para la ciencia,
Bartels era una
amante de las
matemáticas, y un
buen matemático, que
acabó obteniendo una
cátedra en la
universidad de Kazan
en la que dio clases
de 1808 a 1820
teniendo como alumno
a Lobachevski. A
pesar de la
diferencia de edad,
Gauss tenía 10 años,
juntos se iniciaron
en los caminos de
las matemáticas. En
los libros de
Bartels, Gauss se
familiarizó con el
binomio de Newton
para exponentes no
enteros y con las
series infinitas e
inició los primeros
pasos por el
análisis.
Con 11 años de edad
Gauss dejará la
Katherinen
Volkschule para
ingresar en el
Gymnasium
Catharineum, a pesar
de las reticencias
de su padre a que
continúe sus
estudios. Allí
estudia latín y
griego y al cabo de
dos años accede al
grado superior de la
enseñanza
secundaria. Su fama
se empieza a
extender por los
círculos cultivados
de Brunswick y
llegará a oídos del
duque Karl Wilhelm
Ferdinand
(1735-1806). Así, en
1791, apadrinado por
E.A.W. Zimmerman
(1743-1815),
profesor de
Collegium Carolinum
y consejero
provincial del
duque, éste le
recibe en audiencia.
Gauss es un
adolescente de 14
años que deja
impresionado al
anciano duque con su
habilidad de
cálculo. El duque le
proporcionará los
fondos para que
pueda proseguir su
formación y le
regalará las tablas
de logaritmos
elaboradas por
Johann Carl Schulze.
El 18 de febrero de
1792, antes de
cumplir los 15 años
hace su inscripción
en el Collegium
Carolinum de
Brunswick. En este
colegio da clases de
matemáticas y
ciencias naturales
E. A W. Von
Zimmermann
(1743-1815) su
valedor ante el
duque
Gauss permanecerá en
él hasta 1795,
estudiando lenguas
clásicas,
literatura,
filosofía y, por
supuesto,
matemáticas
superiores, siendo
un alumno brillante
en todas ellas.
Entre sus lecturas
de matemáticas de
esta época están los
Principia
Mathematica de
Newton, el Ars
Conjectandi de
Jackob Bernoulli y
algunas de las
memorias de Euler.
En el Collegium
Carolinum Gauss
iniciará alguna de
sus futuras
investigaciones
matemáticas, según
sus propias
confesiones
posteriores, como la
distribución de los
números primos o los
fundamentos de la
geometría
Cuando en el otoño
de 1795 se traslada
a la Universidad
Georgia Augusta de
Göttingen, con una
beca del Duque.
Gauss aún no ha
decidido su futuro
académico dudando
entre los estudios
de Filología clásica
y las Matemáticas.
Las lecciones de
matemáticas, no muy
buenas según la
opinión de Gauss;
las impartía el
anciano profesor
Gotthelf Abraham
Kästner que tenía
entonces 76 años.
En esta época conoce
a Wolfgang (Farkas)
Bolyai, que se
incorporó a la
universidad un año
después que él.
Gauss, unos años más
tarde llegó a
afirmar: “Bolyai
fue el único que
supo interpretar mis
criterios
metafísicos sobre
las Matemáticas”.
Y también que Bolyai
fue el “espíritu
más complicado que
jamás conocí”
Bolyai es más
explícito al hablar
de su amistad:
“Nos unía la pasión
por las Matemáticas
y nuestra conciencia
moral, y así
paseábamos durante
largas horas en
silencio, cada uno
ocupado en sus
propios
pensamientos”
Construcción
con regla y compás
del polígono regular
de 17 lados
Desde su llegada a
Göttingen el joven
Gauss siguió
desarrollando de
forma autónoma sus
investigaciones
sobre números que
había iniciado en el
Collegium. Sin duda
más fruto de estas
investigaciones que
de las enseñanzas de
Kästner, cuando
Gauss estaba en su
casa de Brunswick,
se va a producir un
descubrimiento que
será clave, no sólo
en la carrera de
Gauss, sino en el
futuro de las
matemáticas: el
heptadecágono, el
polígono regular de
17 lados se puede
construir con regla
y compás.
(Construcción )
Él mismo, muchos
años más tarde,
recordará el
momento, en una
carta que dirige a
Gerling fechada el 6
de enero de 1819:
“Fue el día 29
de marzo de 1796,
durante unas
vacaciones en
Brunswick, y la
casualidad no tuvo
la menor
participación en
ello ya que fue
fruto de esforzadas
meditaciones; en la
mañana del citado
día, antes de
levantarme de la
cama, tuve la suerte
de ver con la mayor
claridad toda esta
correlación, de
forma que en el
mismo sitio e
inmediatamente
apliqué al
heptadecágono la
correspondiente
confirmación
numérica.”
El día
siguiente, el 30 de
marzo, justo un mes
antes de cumplir los
19 años, Gauss se
decantará
definitivamente por
las matemáticas y
hará su primera
anotación en su
diario de notas, un
pequeño cuaderno de
19 páginas, que
acompañará a Gauss
hasta 1814, el
diario científico
más importante de la
historia de las
matemáticas, en el
que irá anotando, a
veces de forma
críptica, los
resultados
matemáticos que le
vienen a la cabeza,
en total 144
anotaciones. Por
este diario
desfilará un alto
porcentaje de los
descubrimientos
matemáticos del
siglo XIX. En este
libro no fueron
recogidos todos los
descubrimientos de
Gauss en el período
prolífico de 1796 a
1814. Pero muchos de
los anotados
bastarían para
establecer la
prioridad de Gauss
en campos, donde
algunos de sus
contemporáneos se
niegan a creer que
Gauss les
precediera.
Muchos hallazgos que
quedaron enterrados
durante décadas en
este diario habrían
encumbrado a media
docena de grandes
matemáticos de haber
sido publicados.
Algunos jamás se
hicieron públicos
durante la vida de
Gauss, y nunca
pretendió la
prioridad cuando
otros autores se le
anticiparon. Sus
anotaciones
constituían
descubrimientos
esenciales de la
Matemática del siglo
XIX. Un documento
que por desgracia
para la ciencia no
verá la luz hasta
casi 50 años después
de la muerte de
Gauss
“Principia
quibus innititur
sectio circuli, ac
divisibilitas
eiusdem geometrica
in septemdecim
partes, etc. Mart.
30 Brunsv.”
Con tan sólo 18
años, el joven Gauss
había hecho un
descubrimiento que
por sí solo le
habría hecho pasar a
la historia de las
matemáticas. Un
descubrimiento que
constituía sólo la
punta del iceberg de
una teoría mucho más
amplia que dará
origen tres años más
tarde a las
Disquisitiones
Arithmeticae, obra
que Gauss va
madurando durante su
estancia en la
universidad de
Gottingën
Al terminar sus
estudios Gauss deja
de percibir la
subvención del duque
y regresa a la casa
de sus padres en
Brunswick. Por
fortuna la situación
no duró mucho
tiempo. A principios
de 1799 el duque le
renueva su apoyo
económico con la
misma cuantía que
cuando estaba
estudiando. Esto le
va a permitir
continuar sin
preocupaciones
monetarias con sus
investigaciones
matemáticas, en
concreto ultimar la
obra que recogía
todas sus
conclusiones sobre
los números, las
Disquisitiones
Arithmeticae. Ahora
nos explicamos el
encendido prefacio
de Gauss
manifestando su
sincero
agradecimiento al
duque Karl Wilhelm
Ferdinand. Gauss
siempre fue una
persona agradecida
al duque, al fin y
al cabo la persona
que había hecho
posible recibir una
formación alejada de
sus posibilidades
familiares

Copyright ©2000,2006 Taller
54. Apta para 1024 x 768 - Continente de las dos
Lunas
All images on this site are
copyright © 2006 by Taller
54, 20/02/2004 (except those specifically credited to
other artists, in which case are copyright © by the individual artist) all
rights reserved, and cannot be duplicated,
printed, displayed or used in any fashion
without the express written consent of the
artist.
|