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El que llega a
Taller 54 poco ve de la ciudad, detrás
de las empalizadas de tablas, las
defensas de arpillera, los andamios, los
armazones metálicos, los puentes de
madera colgados de cables o sostenidos
por caballetes, las escaleras de mano,
los terlices. A la pregunta: ¿Por qué se
hace tan larga la construcción de Taller
54?, los habitantes, sin dejar de
levantar cubos, de bajar plomadas, de
mover de arriba abajo largas brochas
responden: Para que no empiece la
destrucción. E interrogados sobre si
temen que apenas quitados los andamios
la ciudad empiece a resquebrajarse y
caiga en pedazos, añaden deprisa, en voz
baja: No sólo la ciudad.
Si insatisfecho con la respuesta alguien
pega ojo en la rendija de la valla, ve
grúas que suben otras grúas, armazones
que cubren otros armazones, vigas que
apuntalan otras vigas.
-¿Qué sentido tienen vuestras obras?
–pregunta-. ¿Cuál es el fin de una
ciudad en construcción sino una ciudad?
¿Dónde está el plano que seguís, el
proyecto?
-Te lo contaremos apenas termine la
jornada; ahora no podemos interrumpir
–responden.
El trabajo cesa al atardecer. Cae la
noche sobre las obras. Es una noche
estrellada.
-Éste es el proyecto –dicen.”



¿Si todas las
lágrimas son
de agua,
por qué
lloro
palabras ?
Majorie Agosin




Lluvia y velocidad





Sabemos bien que los "Beatles" son un patrimonio de todos, pero la
generación nacida en el curso de la década de los 40 y principios de
los 50 nos tocó afortunadamente ser los contemporáneos del famoso y
trascendental Grupo Musical que con su música y formas sociales
consiguió por si solo el mayor cambio gestado en la juventud del
mundo occidental en el siglo XX.

Unas de las
cumbres de la música de todos los tiempos



Un estilo que no muere





El
gran pintor Holandés olvidado

1° de
Noviembre
Mañana iré al cementerio a dejar una corona- dijo la mujer rubia.
Yo también- murmuro la mujer morena.
Fue mi gran amor- continuo la rubia-. Hombre mas bueno no ha pasado
por la tierra. Era la ternura, la paz, el espíritu de sacrificio;
todos los bienes de la tierra los recibía de el.
También yo amé apasionadamente a mí hombre- dijo la morena-. Aunque
era duro y no me dio mas que dolores. Pero el amor es así.
Mi hombre tenía el alma sosegada del hogar. Amaba el reposo, la vida
sedentaria.
El mío era todo lo contrario- comento la morena-. Era el vagabundo;
cada horizonte lo llamaba. Tenía la obsesión del camino y del adiós.
Mi hombre se dejaba invadir por el canto de los sueños, y gustaba de
las bellas historias.
El mío solo amaba la acción. Desdeñaba las palabras y las fantasías.
Al día siguiente, 1° de Noviembre, llegaron al cementerio. La
añoranza de sus amores desaparecidos las había unido. Empezaron a
cruzar las calles pobladas de mármoles y de flores, y estupefactas,
se detuvieron ante la misma sepultura.
¿ Juan ? –preguntó la rubia.
Era Juan- respondió la morena.
Y cada una dejo su corona en el mismo sitio, y regresaron en
silencio, con la certeza de que en la vida no hacemos otra cosa que
alzar altares a dioses desconocidos.
Daniel de la Vega Uribe - Chile
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Nació en Chile el 30 de
junio de 1892. Fue el segundo de 4 hijos de Daniel de la
Vega Bravo y de Agustina Uribe Valencia. Realizó sus
estudios en el Colegio de los Padres Franceses, en el
Seminario y en el Instituto Alemán de Valparaíso y de
Quilpué.
Se traslada con su familia
a Santiago en 1910, escribiendo entonces su libro de poemas
«Al Calor del Terruño», editado al año siguiente, siendo el
primero de una fructífera obra literaria que se
desarrollaría a lo largo de más de 50 títulos.
En 1911 también publica su
primera obra de teatro, «Un Crimen en Recoleta», iniciándose
así muy temprano en la actividad teatral. En 1913 escribe y
se estrena «El Bordado Inconcluso», comedia que lo haría
famoso.
En 1912 comienza su labor
periodística en el diario «La Mañana» y en la revista «Pluma
y Lápiz», donde iban a colaborar los mejores escritores de
su época. Hasta 1920 ejerció como secretario de redacción de
la revista «Zig-Zag» y en 1924
ingresa en «El Mercurio» y mas tarde comenzaría a aparecer
su crónica Hoy en «Las Ultimas Noticias», que lo
pondría en contacto cotidiano con los lectores durante toda
su vida.
En 1918 gana un concurso
organizado por la revista «Zig-Zag» como el poeta mas
popular de Chile.
En 1926 la Editorial
Cervantes de Barcelona publica su antología en la colección
«Las Mejores Poesías (líricas) de los Mejores Poetas».
En 1942 la Universidad de
Concepción le otorga el «Premio Atenea».
En 1951 es enviado como
Agregado de Prensa a la Embajada de Chile en Brasil, y en
1953-1954 desempeña el cargo de Agregado Cultural de la
Embajada de Chile en Madrid.
Daniel de la Vega es el
único escritor chileno que ha recibido tres Premios
Nacionales: el de Literatura (1953),
el de Periodismo (1962) y el de Teatro (1963).
A través de los años de su
larga existencia, Daniel de la Vega comparte su vida con
Rebeca Retes, Silvandira Navarrete, Georgina Letelier y
María Santander, con las cuales tendrá ocho hijos. El
escritor fallece en Santiago el 29 de julio de 1971. |

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